Basado en el libro de James Allen · 1903
Como un hombre piensa
Un viaje hacia nuestros pensamientos, emociones y decisiones
Dieciséis estaciones cortas. Puedes avanzar a tu ritmo, detenerte donde quieras y volver otro día.
No hay examen. No hay prisa.
Introducción
Antes de empezar
Esta presentación no pretende decirte cómo debes sentirte. Tampoco pretende solucionar todos tus problemas. Es una invitación a detenerte unos minutos y mirar aquello que ocurre dentro de ti.
Vamos a recorrer, muy despacio, las ideas de un libro pequeño escrito hace más de un siglo. No hace falta haberlo leído. Cada estación tiene una idea, una imagen y una pregunta. Puedes responderla, pensarla o simplemente dejarla pasar.
Lo que escribas aquí es solo tuyo
Tus respuestas se guardan únicamente en este dispositivo. Nadie más las ve. Puedes borrarlas cuando quieras desde «Mis notas».
Una idea central
Lo que pensamos deja huella
Nuestros pensamientos tienen influencia sobre nuestra vida. No lo deciden todo, pero rara vez se quedan quietos: un pensamiento se convierte en emoción, la emoción en decisión, y así, paso a paso, se va dibujando una dirección.
Un mismo momento difícil…
- Pensamiento«No voy a poder con esto.»
- EmociónMiedo, cansancio, vergüenza.
- DecisiónMejor ni lo intento.
- AcciónMe quedo quieta, me aíslo.
- HábitoEvitar lo que me asusta.
- Dirección de vidaEl mundo se va haciendo más pequeño.
…y otra cadena posible
- Pensamiento«Esto es difícil. Puedo intentar una parte.»
- EmociónMiedo, pero también algo de calma.
- DecisiónHoy hago solo el primer paso.
- AcciónDoy ese paso, aunque sea torpe.
- HábitoAcercarme de a poco a lo que asusta.
- Dirección de vidaEl mundo se va abriendo, despacio.
Una aclaración importante
Esto no significa que todo lo que ocurre en tu vida sea culpa de tus pensamientos. Existen circunstancias, pérdidas, enfermedades, traumas, relaciones, condiciones económicas y muchos otros factores que también influyen, y que no dependen de ti.
Los pensamientos no son la única causa de lo que vivimos. Pero son una parte sobre la que sí podemos trabajar, poco a poco. Por eso vale la pena mirarlos.
Un momento para mirar hacia adentro
¿Qué está pasando dentro de mí?
Esto no es un examen. No hay respuestas correctas ni incorrectas. Son solo preguntas para conocerte un poco mejor. Si alguna no te dice nada hoy, sáltala.
¿Qué pensamientos aparecen con más frecuencia?
Los que vuelven una y otra vez, sobre todo en los momentos de silencio.
¿Qué me digo cuando algo sale mal?
Las palabras exactas, aunque sean duras.
¿Soy más dura conmigo que con las personas que amo?
Imagina que alguien querido te contara exactamente lo que te pasa. ¿Qué le dirías?
¿Qué miedo aparece una y otra vez?
Nombrarlo no lo hace más grande. A veces lo hace un poco más pequeño.
¿Qué historia me estoy contando sobre mí misma?
Si tu vida fuera un relato, ¿cómo describe la narradora al personaje principal?
Solo mirar ya es un paso
Allen escribió que uno se convierte en «el amo sabio» de su casa cuando comienza a reflexionar sobre su condición. No cuando ya la resolvió. Cuando empieza a mirarla. Tú acabas de hacer eso.
Pensamiento y carácter
El jardín de la mente
La mente puede ser comparada con un jardín, que puede ser cultivado o dejado en estado salvaje. Si no se ponen en él semillas útiles, caerá una abundancia de malas hierbas.James Allen
Las malas hierbas no son culpa de nadie. Crecen solas cuando estamos cansadas, tristes o heridas. Es lo más natural del mundo.
Lo esperanzador de esta imagen es otra cosa: un jardín se puede cuidar en cualquier momento, aunque lleve mucho tiempo descuidado. No hace falta arrancar todo hoy. Basta con sembrar una semilla y regarla.
Elige un pensamiento que te gustaría sembrar. Puedes elegir más de uno.
El pensamiento y las circunstancias
La misma puerta cerrada, dos lecturas
No podemos elegir directamente nuestras circunstancias, pero sí podemos elegir nuestros pensamientos, y así, indirectamente pero con seguridad, dar forma a nuestras circunstancias.James Allen (adaptado)
Imagina que algo que esperabas no sale: una respuesta que no llega, un plan que se cae, una puerta que se cierra. El hecho es el mismo. Lo que cambia es la lectura que hacemos de él. Toca las dos y siente la diferencia.
«Claro. Esto confirma que no sirvo, que siempre me pasa lo mismo, que no vale la pena intentar.»
Esta lectura no es tonta ni débil: es la que aparece cuando llevamos mucho tiempo cansadas. Pero fíjate en lo que hace: convierte una puerta cerrada en todas las puertas.
«Esto duele y es difícil. Esta puerta se cerró. Todavía no sé cuál se abre, pero esta no era la única.»
No es pensamiento positivo forzado. No niega el dolor. Solo es una lectura más justa contigo: describe lo que pasó, sin agregar una sentencia sobre quién eres.
Allen escribió que a veces «luchamos contra las circunstancias» gastando toda la energía en pelear con lo de afuera, y ninguna en cuidar lo de adentro. No es un reproche. Es una invitación a repartir la energía de otra manera.
El poder de la pausa
Entre el pensamiento y la reacción cabe una pausa
El poder más grande que tienes no es dejar de sentir. Es introducir una pausa. En esa pausa, en lugar de reaccionar, puedes observar, preguntar y elegir.
- PensamientoAparece solo. No lo eliges.
- PausaUn respiro. Un segundo.
- Observar«Ahí está ese pensamiento.»
- Preguntar¿Es un hecho o una interpretación?
- ElegirUna respuesta más justa contigo.
Esta es la herramienta central de todo el viaje. Cada vez que un pensamiento te pese, puedes venir aquí y anotarlo. No hace falta hacerlo bien: hace falta hacerlo.
¿Hecho o interpretación?
Un hecho es lo que una cámara habría grabado: «no me contestaron el mensaje». Una interpretación es lo que la mente agregó: «no le importo». La mente cansada mezcla las dos y las presenta como una sola verdad. Separarlas es la pausa.
Lo que he anotado
El pensamiento y el cuerpo
Lo que pensamos, el cuerpo lo siente
La ansiedad desmoraliza rápidamente todo el cuerpo… Los pensamientos fuertes, puros y felices construyen el cuerpo con vigor y gracia.James Allen
Quizá lo has notado: la preocupación se instala en los hombros, en el pecho, en el estómago. El cansancio que no se cura con dormir. La mente y el cuerpo no son dos cosas separadas.
Con mucho cuidado
Esto no significa que una enfermedad sea culpa de quien la padece. El cuerpo enferma por muchísimas razones que nada tienen que ver con los pensamientos, y siempre merece atención médica. Lo que sí está en nuestras manos es otra cosa: regalarle al cuerpo momentos de calma, aunque sean pequeños, mientras la vida sigue siendo difícil.
Pensamiento y propósito
Una barca necesita un rumbo, aunque sea corto
En la mayoría de los casos, la barca del pensamiento se deja a la deriva en el océano de la vida.James Allen
Cuando no tenemos hacia dónde mirar, cualquier ola nos lleva: las preocupaciones pequeñas, los miedos, la autocompasión. No porque seamos débiles, sino porque no hay timón.
Y aquí Allen dice algo muy amable: quien no está preparado para un gran propósito, que ponga su atención en cumplir una tarea pequeña, «sin importar lo insignificante que pueda parecer». No hace falta un sentido de vida hoy. Hace falta una sola cosa para esta tarde.
Una cosa pequeña para hoy
Tan pequeña que sea casi imposible fallar: una llamada, una ducha, una caminata de diez minutos, ordenar una mesa.
El pensamiento en los logros
Caer no borra el camino recorrido
Añadiendo esfuerzo a esfuerzo, paciencia a paciencia y fuerza a fuerza, nunca dejará de desarrollarse.James Allen
Allen no promete que no vamos a fallar. Dice lo contrario: que fallaremos «una y otra vez», y que aun así la fuerza que se gana en cada intento se queda con nosotros.
Cuando volvemos a caer en un pensamiento viejo, en un hábito que creíamos superado, la mente dice: «volví a cero». No es verdad. Los escalones que subiste siguen ahí. Descansar en uno de ellos no es retroceder.
Él llama al fracaso «uno de los caminos hacia el logro». No el obstáculo del camino: parte del camino.
Las tormentas reales
Cuando la vida duele de verdad
Hay situaciones donde «pensar positivamente» no es suficiente. Y eso es perfectamente normal. Una pérdida, una enfermedad, un agotamiento de años, una herida antigua: no se resuelven cambiando una frase.
Allen escribió su libro hace más de un siglo y no lo sabía todo. Hoy sabemos que hay tormentas que no se calman desde adentro solamente, y que en esas tormentas lo más sabio no es remar más fuerte, sino buscar un faro.
Formas de cuidar la mente cuando el pensamiento no alcanza
Visiones e ideales
El roble duerme en la bellota
El roble duerme en la bellota; el pájaro espera en el huevo. Los sueños son las semillas de las realidades.James Allen
Cuando estamos muy cansadas, imaginar un futuro mejor parece un lujo o una mentira. Pero Allen habla de algo más humilde: no de un gran sueño, sino de una imagen hacia la que caminar.
No hace falta imaginar una vida perfecta. Basta con imaginar un día un poco mejor que el de hoy. Ese día ya está dentro de ti, como el roble en la bellota.
Un día un poco mejor
¿Cómo te levantas? ¿Qué haces por la mañana? ¿Con quién estás? ¿Qué pensamiento te acompaña? No tiene que ser realista todavía.
Serenidad
La calma es fuerza
Mantén tu mano firme sobre el timón del pensamiento… El autocontrol es la fuerza; el pensamiento correcto es el dominio; la calma es el poder. Di a tu corazón: «Paz, estate quieto».James Allen
El libro termina aquí, en la calma. No porque la calma resuelva las cosas, sino porque desde la calma se ven mejor. Vamos a practicarla un minuto, con el cuerpo.
Sigue el círculo con tu respiración: se abre cuando inhalas, se queda un momento, y se cierra despacio cuando exhalas. Tres o cuatro veces son suficientes. Si la mente se va, no pasa nada: vuelve al círculo.
Para empezar, sin exigencias
Pequeños pasos para esta semana
No son tareas. Son invitaciones. Elige una o dos; con eso alcanza. Marca las que quieras probar, y vuelve aquí cuando quieras.
Para ti
Una carta para ti
Quizás hoy no puedas ver una salida. Eso no significa que no exista. Solo significa que el camino hace una curva, y desde donde estás no se ve lo que hay después.
Quizás estés cansada. Muy cansada. No tienes que resolver toda tu vida hoy. No tienes que estar bien para merecer descanso, ni tener fuerzas para merecer compañía.
Tu historia todavía está escribiéndose. Y el capítulo en el que estás ahora, por duro que sea, no es el último.
Y si mañana no puedes dar el paso, no pasa nada. Estaré aquí para sentarme contigo.
Con todo mi cariño.
Para terminar
Lo que estás viviendo importa
Tus pensamientos pueden influir en tu camino, y puedes comenzar a trabajar con ellos poco a poco. No todo depende de ti, y eso también es un alivio. Pero hay una parte que sí, y esa parte está más cerca de lo que parece.
Recorriste dieciséis estaciones. Miraste hacia adentro. Sembraste una frase. Respiraste. Eso no es poco: es exactamente lo que Allen llamaba empezar a reflexionar, el primer gesto de quien vuelve a tomar el timón.
No tienes que cambiar toda tu vida hoy.
Empieza por observar un pensamiento.
Después, elige un pequeño paso.
Y vuelve a intentarlo mañana.
Esta página se queda contigo. Puedes volver cuando quieras al , a o a los , sin recorrer todo de nuevo.
Si el peso es demasiado
Hay momentos en que los pensamientos pesan más de lo que una persona puede cargar sola. Buscar ayuda profesional en esos momentos no es debilidad ni fracaso: es un acto de valentía, y también una forma de cuidar el jardín.
Si sientes que estás en peligro o piensas en hacerte daño, no esperes a mañana. En Ecuador puedes llamar ahora mismo:
171, opción 6 · Ministerio de Salud Pública, apoyo psicológico gratuito, todos los días de 7:00 a 20:00. ECU 911 · emergencias las 24 horas, si hay riesgo inmediato para tu vida.
Almas tempestuosas, dondequiera que estéis: en el océano de la vida las islas de la Bienaventuranza sonríen, y la orilla soleada de vuestro ideal espera vuestra llegada.James Allen · última página
Hecho con cariño para alguien que importa mucho.
No estás sola en este camino.